¡Regresamos a las aulas… un nuevo reto!

Estos dos últimos años han sido particularmente desafiantes y exigentes, tanto para adultos, niños, como adolescentes… nadie se salva.

A lo largo de este tiempo hemos atravesado situaciones agradables, desagradables, inciertas, difíciles, felices, etc; y muchas de ellas han sido completamente desconocidas, sin mayor referente de comparación para tener una guía de cómo afrontarla o actuar.

Y en este sentido, es importante reconocer que toda situación nueva o cambio es una oportunidad y al mismo tiempo un reto.

Ahora estamos en un momento nuevo, que nos llena a todos de alegría, expectativa, esperanza, motivación y entusiasmo, pues algunos hemos regresado a las aulas de manera presencial.

Hemos recuperado nuestro espacio para aprender, encontrarnos, formarnos y seguir creciendo juntos. Incluso, aquellos que siguen detrás de sus pantallas en casa, perciben una realidad más cercana a lo que era antes de la virtualidad. Poder mirar sus aulas, a sus compañeros, la interacción no verbal de los asistentes y las risas de complicidad entre sus amigos, les permite una motivación diferente para asistir a las clases sincrónicas, así como genera una expectativa de un retorno a la “normalidad”.

Si bien en este 2021 ya estábamos acostumbrados a la “nueva normalidad” y quizá eso nos permitió una mayor capacidad de adaptación, ahora familias y colegio, nos encontramos juntos atravesando un nuevo contexto, el retorno a la semipresencialidad.

Para ello es importante recordar que han sido tiempos en los que nos hemos visto menos y nos han pasado muchas cosas, tanto a nivel de experiencias como a nivel personal.

Muchos han tenido cambios físicos visibles, otros, cambios internos que no podemos ver, algunos lo comunican y otros no. Es por ello que en estos momentos de retorno, la empatía y tolerancia entre todos es fundamental.

En este sentido, pueden tener en cuenta algunas consideraciones para acompañar emocionalmente a sus hijos en este nuevo contexto:

● Recordemos que es importante respetar el tiempo que cada uno necesita para adaptarse nuevamente. No sólo a la rutina, a la vida más activa o al encuentro social, también a sobrellevar las emociones que el retorno puede generar, como miedos, alegría desbordante, nervios, etc.

● En este sentido, reconozcamos que es válido que aparezcan diversas emociones. Acompañemos escuchándolos e intentando entender el motivo por el cual se originan. Ayudemos a ajustarlas a la realidad usando argumentos desde la verdad, identificando lo positivo y reconociendo
lo desafiante del momento.

● Evitemos expresiones que subestimen o invaliden lo que el otro puede estar sintiendo, tales como “no entiendo porqué sientes eso” “está mal que te sientas así” “no debes estar de esa forma”. Qué tal si usamos otras expresiones más
empáticas y cercanas como “entiendo que te sientes así, pero…” “yo sé que es un momento complicado…”.

● E incluso, puede ser una oportunidad para reconocer y compartir sin culpas que a nosotros los adultos a veces también nos cuesta adaptarnos a determinadas situaciones.

● Demos alternativas de solución muy claras y viables que puedan ejecutar frente a alguna inquietud o situación que pueda aparecer.

● Enseñémosles a ser empáticos con los demás. Todos hemos atravesado por estos dos años, amigos, compañeros, profesores, padres, etc.

Es momento de reencontrarnos, es una oportunidad más para aprender, ser más resilientes, agradecidos y reincorporarnos valorando aún más las cosas realmente significativas de nuestras vidas.

Disfrutar de este momento dependerá también de cuán cálidos y considerados seamos los unos con los otros.

Kimi Gushiken Quiñonez
Psicóloga Upper School
Área de Atención a la Diversidad



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